jueves, 12 de abril de 2018

ALGO HUELE A PODRIDO EN NUESTRA SOCIEDAD

Los españoles de bien empezamos a sentir vergüenza de la imagen de España. El daño que el falso master de Cristina Cifuentes esta haciendo a la Universidad española es irreparable. Sabemos que todo poder a la larga corrompe, pero nunca imaginamos que aquellos lugares que deben ser ejemplares y ejemplarizantes también sean presa de la corrupción, los chanchullos, mamandurrias y privilegios. Hoy descubrimos que también las sacro santas Universidades son cortijos donde el caciquismo está mas presente que nunca y si tu defiendes o eres amigo de los que representan la autoridad académica, recibirás un trato de favor y obtendrás privilegios, con el consiguiente perjuicio a aquellos que realmente se sacrifican y se esfuerzan a veces con penuria económica y con pérdida de tiempo y espacio para su vida personal. Lo ocurrido en la JC, con el trato de favor a un determinado grupo de politiquillos o personas influyentes en la esfera política está haciendo un daño tremendo no solo a la JC sino a todas la Universidades sobre las que se ha sembrado (independiente de que haya profesorado integro y honesto) muchas sombras de dudas. Este país por desgracia sigue anclado en el siglo XIX, donde la desigualdad económica, marca el status social, donde si en uno predomina  la riqueza desbordante que genera la corrupción, el caciquismo, la prepotencia, el abuso, los privilegios y enchufismos, por otro lado existe la clase humilde que se sacrifica y que lucha por situarse en el mundo laboral para acceder a una vida digna, conforme al sacrificio que ha realizado y que en la mayoría de los casos no consigue.  Y gracias a los honestos y valientes periodistas estamos descubriendo la podredumbre de las cloacas del poder, donde una Oligarquía prepotente ha impuesto un sistema neoliberal, donde anidan las desigualdades mas obscenas, la mas abyecta corrupción y la mas detestable inmoralidad pública. Esto nos lleva a pensar que nuestra democracia esta a años luz de las modernas democracias europeas y lo que es peor que nuestro sistema es una ponzoñosa flor en trance de descomposición, porque sinceramente, huele a podrido.

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