martes, 17 de abril de 2018

CIFUENTES SIGUE BURLÁNDOSE DE LOS MADRILEÑOS

Que a estas horas Cristina Cifuentes no sólo no haya dimitido sino que tenga el cinismo, la soberbia,  y la caradura de decir que no piensa dimitir, porque ha renunciado al "falso Master", es la mayor desvergüenza que he visto en política en toda mi vida. Que Mariano Rajoy, sus ministros y el partido popular sigan en tromba defendiéndola a pesar de las innegables y contundentes pruebas en su contra, nos indica que clase de políticos nos gobiernan. Los españoles no damos crédito ante semejante actitud de un gobierno que se resiste a dimitirla en un alarde de soberbia, burla y desprecio a los ciudadanos, demostrando una falta de ética, de dignidad y honestidad que abochorna a propios y extraños,  donde muestran claramente la carencia de transparencia, de regeneración democrática y de lucha contra la corrupción, porque cuando miembros del gobierno se atreven a decir que hay que defenderla porque "es uno de los nuestros" haya hecho lo que haya hecho, se están traspasando los límites de la ética, de la moral, de la conciencia y el honor, dando una imagen deplorable en el exterior de lo que es España. Una España donde vamos de escándalo en escándalo, donde la inmoralidad sigue tragándose kilómetros, ajena a toda ética, transparencia, moralidad y decencia. Una España que las grandes desigualdades no solo han generado unas diferencias abismales entre ricos y pobres, sino que se ha desdoblado entre la España de la moral, la decencia, la libertad y la Justicia, y la España del despilfarro, la corrupción, la impunidad, la indecencia, el todo vale, la inmoralidad pública, el caciquismo, los privilegios y los chanchullos de los poderosos, donde nadie dimite hasta que no le queda otra opción. Que poca vergüenza, que poca dignidad y que poca altura de miras, la de nuestros políticos, sobre todo de los que nos gobiernan.

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