viernes, 13 de abril de 2018

QUE POCA DIGNIDAD

Que a estas horas Cristina Cifuentes no haya dimitido todavía, en un alarde de soberbia y desprecio a los ciudadanos, demuestra una falta de ética, de dignidad y honestidad que abochorna a propios y extraños, y que Mariano Rajoy no le haya pedido la dimisión indica una falta de transparencia, de regeneración democrática y de lucha contra la corrupción, que nos lleva a pensar que, parodiando a Cospedal, su consigna es la de: "defendamos a uno de los nuestros", haya hecho lo que haya hecho, por encima de moral, de conciencia y honor, y eso de  cara al resto de las democracias europeas dice muy poco bien de España y de su gobierno. De ahí que el PP esté cayendo en picado en intención de voto. Nuestra querida España se nos ha desdoblado entre lo que somos y lo que nos gustaría ser, en la que se supone que es la que debe, y entre una España mas opaca, mas decepcionante, mas cruel, mas real, donde vamos de escándalo en escándalo, donde la inmoralidad sigue tragándose kilómetros, ajena a toda ética, transparencia, moralidad y decencia. Hasta tal punto que la brecha ya no solo es económica entre las dos Españas, ni roja ni azul, sino que se ha desdoblado entre la España de la moral, la decencia, la libertad y la Justicia, y la España del despilfarro, la corrupción, la impunidad, la indecencia, el todo vale, la inmoralidad pública, el caciquismo, los privilegios y los chanchullos de los poderosos. Que poca vergüenza, que poca dignidad.

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